26.11.10

Capitulo 2.

Estudiar, estudiar, estudiar y estudiar. Llevaba poco menos de dos semanas en la carrera y mi vida se reducía a eso: estudiar. Menos mal que existían los fines de semana en los cuales tenía un respiro para hacer otras cosas aparte, como: ir a comprar, tirarme en la cama, pensar y escuchar al vecino de al lado. No había vuelto a ver a aquel joven desde que llegué al apartamento, pero lo escuchaba cada día trastear en casa; moviendo muebles, cantando, música, golpes sin sentido… menos mal que paraba al caer la noche.

Me di media vuelta para ponerme boca-abajo en la cama y escondí mi cara en la almohada. Respiré hondo aunque me era difícil y volví a dejar la mente en blanco. Seguramente serían las once de la mañana del sábado, mi día favorito, sin clase, estudios mañaneros ni “cosas que hacer”, solo cama… Y de repente, un ruido mañanero del vecino de al lado. Sonó como si se desmoronase algo y cayeran sus piezas al suelo, hasta llegar un momento en que volvía el silencio. Cogí la almohada y me la puse encima de la cabeza, no quería que aquel ruido acabara con mi sábado mañanero tranquilo… Y de repente, el timbre.

Tras pensar durante dos segundos  me levanté y fui hacia la puerta, en plan zombie, sin percatarme de que realmente me acababa de despertar. Me encontré con aquellos ojos de nuevo tras mi puerta. A la misma vez que intentaba no parecer sorprendida, me llevé la mano a la cabeza para ver cómo andaban mis pelos; por el tacto, parecían estar bien.
-Eh… Hola… -murmuré.
-Hola Luan, ¿tienes cola?
Parecía un poco nervioso, pero con una cara simpática, cómo lo recordaba.
-No es Luan, es Lison… Pero no importa- me froté los ojos mientras pensaba.- Cola… cola… sí, creo que sí, ven, entra por favor… - abrí la puerta y le invité a entrar.
Y entró. Pude ver cómo recorría la mirada por todo el apartamento, la cocina a la derecha, el pequeño salón enfrente, y mi desordenada habitación a la izquierda. Se quedó un tiempo mirando mi habitación, quizás por la oscuridad de ésta o simplemente por mi querido desorden.
-Toma, aquí tienes, espero que te ayude… para lo que sea que quieras usarla…
-Lison, ¿te he despertado?-parecía preocupado. Yo no supe que decir, si le decía que sí, se sentiría mal, supongo, y si le dijera que no, sería una mentira piadosa…
-Eh… ¿lo has notado en mis pelos o algo?-sonrió.
-Disculpa que esté constantemente haciendo ruido, pero es que… estoy haciendo un proyecto y… hay veces que se viene abajo…
-No, no importa, tranquilo…- “aunque sea mi despertador de los sábados”
Me quedé mirando hacia la cocina, aunque sabía que era de mala educación no mirar a la cara, no podía; sus ojos… me intimidaban. Seguramente él me estaría mirando… o eso me gustaría pensar.
-Soy Frank.- dijo y vi que tendía su mano hacia mi. Me volví a mirarlo y aunque se me hizo un nudo en la garganta, hice lo mismo.
-Yo Adeline…
Cuando cerré la puerta tras su ida me maldije. Maldije mi comportamiento de niña avergonzada, y pensé en todas las cosas que podría haberle dicho, los temas de conversación que podía haber sacado, todo lo que podía haber hecho y no hice. Pero bueno, esperaba que se repitiera una situación similar… tenía que volver a devolverme la cola.

1 comentario: