31.12.10

Capítulo 5.

Pom Pom Pom
Llamé de nuevo al apartamento de Frank. Sabía que estaba ahí, porque no paraba de escucharse ruido dentro. Alcé mi mano para volver a llamar, pero se abrió la puerta ante mi.
-Hola Adeline!-Me quedé con la mano levantada mientras miraba la apariencia de Frank. Camiseta azul, vaqueros, y todo lleno de virutas.-¿En que puedo ayudarte?
-P-Pues… si estas ocupado, mejor vengo luego… -dije con las cejas arqueadas.
-No, no pasa nada, es que estaba un poco liado con… bueno, en fin, que… puedo ayudarte, ¿es por ese problema de estadísticas?
Asentí.
-Pues dentro de cinco minutos estoy allí, ¿vale?
Me dedicó una amplia sonrisa. Yo intenté hacer lo mismo. Mientras daba media vuelta hacia mi apartamento intenté mirar en el interior del suyo, pero… no vi nada.
Tal y como dijo, llegó cinco minutos después, se había cambiado de vaqueros y la camisa ahora era de color rojo oscuro, pero su pelo seguía igual de despeinado.
Se quedó conmigo lo que faltaba de mañana, explicándome una y otra vez las formulas y la elaboración de cada problema. Apenas quedaba una semana para que comenzara la navidad, y yo seguía atrasada en la materia de la universidad. Mientras Frank seguía hablando yo seguía en las nubes, pensando en Niní, vendría la semana siguiente, en vacaciones, aunque no nos parecíamos en nada, era parte de mi familia, y a la misma vez una gran amiga. Me miré el pelo. ¿Cómo le gustarían a Frank? ¿Rubias o morenas? Yo había salido a mi madre con mi pelo rubio, y Niní a mi tío con su pelo azabache. ¿Atrevidas? Yo desde luego no lo era, al contrario que Nini. Por una parte quería que me visitara, pero por otra, me echaba hacia atrás.
-¿Vale?-preguntó Frank.
-Eh… vale…- No sabía a que estaba respondiendo exactamente, pero el parecía contento.
-Pues ahora vuelvo.
Se levantó de la silla de enfrente y salió por la puerta del apartamento, dejándola entreabierta. “Mierda…” ¿Había hecho que se fuera? Me levanté para seguirlo, pero sonó el teléfono. Era mi madre.
-¡Hola mamá!.. Pues bien, como siempre, estaba haciendo unos trabajos… si, sí, lo sé…
-¡Ya está!-exclamó Frank entrando con una fiambrera en las manos.
-Eh, sí, sí mamá, no, no te preocupes... no mamá, es mi vecino.-Veía como Frank me miraba divertido desde a puerta.-Sí mamá, ya te llamo luego, adiós, ¡te quiero!
Colgué el teléfono antes de que se arrepintiera haberse despedido.
-No te rias.-le dije con media sonrisa a Frank, que aunseguía en la puerta aguantandose la risa.
-No te había visto así nunca, ¿tu madre?
-Sí… Y su bombardeo de preguntas…-suspiré.
-Es normal, la he desconcertado, ¿no?
-Pues un poco, no está acostumbrada a que trate con chicos…-miré su fiambrera extrañada.
-Bueno, ¿comemos?
-¿Comer?
-Claro, te lo he dicho antes… he ido a m apartamento a por mi comida para que podamos proseguir con esto… ¿me estabas escuchando Adeline?
-Ah, si, si, claro.-sonreí como una estúpida una vez más.
Comimos y seguimos con los problemas. El tiempo se me había pasado demasiado rápido aún haciendo deberes, pero claro, era en compañía. Le acompañé hasta la puerta, se giró, y me miró.
-Aunque haya sido solo para estudiar, me lo he pasado bastante bien.-me dedicó otra de sus bonitas sonrisas, y yo me quedé sin palabras.
-Me alegra no haberte importunado demasiado…
-Para nada.
Se inclinó un poco y me dio un leve beso en la mejilla. No pude evitar sonreir.
-Hasta otro día Adeline.-dijo antes de comenzar a caminar hacia su apartamento.
-Eso espero…-murmuré, aunque creo que me escuchó.
Cerré la puerta y apoyé mi cabeza en ella. Suspiré dejando ver una sonrisa en mi rostro.

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