22.1.11

Capítulo 7. Parte 1.

Me desperté asaltada por la alarma del reloj. Intenté apagarla pulsando el botón de arriba, pero no lo encontré. Me incorporé en la cama y miré a mi alrededor. Ahora sabía porque no encontraba el botón de arriba del despertador; esa no era mi habitación. Algo se movió a mi espalda. Miré, y ahí estaba Laurent, dándome la espalda, durmiendo profundamente a pesar de que el despertador seguía sonando. Apagué la alarma finalmente y miré la hora. Las diez y cuarto pasadas. Me destapé rápidamente y comencé a buscar mis zapatos. Laurent se giró y se incorporó adormilado en la cama.
-¿Qué haces?-preguntó mientras se restregaba un ojo.
-Por si no te acuerdas, tengo que ir a recoger a mi prima a la estación, a las diez y media precisamente y ¡son casi y veinte!- terminé de atarme los cordones y me levanté de la cama. Laurent me siguió aún sin camiseta.
-Eh, ¿no dices nada?- me sujetó del brazo antes de que saliera de la habitación. Yo me giré y le miré confusa.
Cierto que había pasado toda la noche allí, me acordaba de lo que había pasado, y de cómo me había sentido cuando me dijo que parásemos. No estaba enfadada, pero… tenía algo en el pecho que me oprimía. Intentaba convencerme de que no era nada serio. No lo era. Entonces, ¿Qué se suponía que tenía que decir?
-Gracias por la cena de ayer.
Di media vuelta, bajé las escaleras y salí de aquella bonita casa. Laurent tenía que haberse quedado aún mas confundido que yo, se quedó de pie en la puerta de su habitación, y no me dijo nada más.
La estación estaba a escasos diez minutos de su casa, y a unos veinte de la mía. Iba a paso ligero, sin pararme a mirar al alrededor. Cuando llegué aún no había llegado el autobús de la ciudad. Busqué algún lugar donde sentarme cerca de la parada, donde dejarme caer.
Estaba nerviosa. Ahora me ponía nerviosa. Resoplé. ¿Por qué tuve que besar a Laurent? Si ya nos habíamos puesto tensos por aquella vez en la puerta de mi casa… ¿ahora qué? Maldito alcohol...
Levanté la mirada al escuchar llegar el bus. Me levanté cuando comenzaron a bajar los pasajeros, y busqué con la mirada a Niní. La reconocí al instante al ver su larga melena azabache ondulada. Le sonreí cuando me encontró con la mirada. Llevaba una maleta a su espalda, me extrañaba que no llevara algo más grande auque solo fuera a quedarse un fin de semana.
-¡Hola!-se lanzó sobre mi y me dio un fuerte abrazo. Cuando se separó de mi me miró con cara rara.- ¿Qué te has hecho en el pelo?
“Mierda…” Había olvidado por completo peinarme antes de salir de casa de Laurent…
-Cualquiera diría que has tenido una noche loca… - Levantó las cejas y comenzó a darme con el codo, sin quitar la sonrisa picarona de su cara. Yo reí con nerviosismo.
-Eh… sii… qué cosas…-tragué saliva.- Bueno, ¿qué te parece si nos vamos a casa? Te va a encantar el apartamento!-aunque lo dije con algo de ironía, a ella pareció no darse cuenta.
-¿En serio? La verdad es que tengo ganas de verlo, saber cómo vives ahora y tal, por cierto, la carrera bien, ¿no? Aunque ya me contó tu madre que tenias algunos problemas con estadística, ah, y bueno, también me habó de aquel chico, el que estaba contigo en el apartamento…-volvió a levantarme las cejas.
-Vaya… veo que tú y mi madre habláis mucho, eh…
La mayor parte del camino se lo pasó ella hablando, sin parar. A veces la envidiaba por su facilidad para relacionarse, no por mi, siempre había tenido facilidad para ello. Se quedó callada cuando estábamos a escasos pasos de mi apartamento. Me miró y me susurró.
-Mira que chico más mono nos está mirando.- dijo con una sonrisa.
Yo miré en la misma dirección; hacia mi apartamento. Laurent estaba apoyado en mi puerta mirándonos con una encantadora sonrisa. Volví a ponerme nerviosa. Niní se sorprendió al ver que yo comenzaba a ir en dirección a aquel chico, pero ella me siguió. Subimos las escaleras y paramos frente a mi apartamento, frente a Laurent.
-¿Es tu novio?-escuché susurrar a mi prima por detrás.
Genial. Seguro que Laurent lo había escuchado por la sonrisita que había puesto, pensaría que yo le habría contado a mi prima lo de ayer noche, y que se lo habría contado como si nosotros fuéramos algo más que amigos. O bueno, quizás yo me rayaba demasiado.
-Soy Niní.-adelantó la mano antes de que yo pudiera presentarlos.- Encantada.
-Laurent.
-¿Eres amigo de mi prima?
-Sí, así es… - me miró.- Quiero hablar contigo…
-Habla…
Pude leer en su mirada que se refería a hablar “solos”.
-Estás montando overbooking en la escalera…
Frank estaba detrás nuestra, con las bolsas de la compra.
-¡Perdón!
Nos apartamos de la escalera para que él pudiera ponerse a nuestro mismo nivel. Soltó una de sus bolsas y le estrechó la mano a mi prima, la cual no había perdido el tiempo en presentarse…
-Frank. Vecino de tu prima.-me guiñó un ojo.
-Vaya Adeline, estás rodeada de chicos guapos… no te quejarás eh…
“Tierra, trágame…”. Laurent sonreía, aunque no paraba de mirar a Frank.
-Podríamos quedar luego y tomar algo.-propuso Niní.
-¿Qué?-me giré hacia ella.
-Buena idea.-dijo Frank. Me volví a mirarlo a él.
-Ah… bueno, sí, por qué no…-iba a tener que hablar con mi prima sobre estos asuntos.
-Pues vale, ¿a qué hora quedamos?-preguntó Laurent.

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