21.3.11

Capítulo 8. Parte 1.

Y yo que pensaba que al menos ese fin de semana, me despertaría con el despertador…
Llevé la almohada a la cabeza, a taparme los oídos. Frank estaba dándole golpes a algo demasiado fuerte esta vez. Un día de estos tenía que averiguar a qué demonios se dedicaba en su tiempo libre.
Dejé las sábanas a un lado y decidí levantarme. Sabía que no podría volver a dormir con la almohada de aquella forma, algún día llegaría a asfixiarme. Salí de la habitación con la vista aun un poco nublada, me restregué los ojos y vi a Niní tirada en el sofá, durmiendo profundamente. Al menos, había llegado sana y salva; no se había quitado siquiera el vestido, sólo los zapatos. Me dirigí a la cocina y miré por la ventana. Llovía a mares. Siempre me había gustado el frio, la lluvia… pero aquel día me transmitía malas vibraciones. Cogí los cereales y busqué la leche en el frigorífico, sin suerte. Genial. Me llevé los cereales conmigo a la mesa, me senté y empecé a ordenar los apuntes que había en ella. Intenté no despertar a Niní masticando a palo seco mi pobre desayuno, pero el timbre se escuchó por toda la casa, haciendo que pegara un salto del sofá. Me levanté rápidamente de la silla y corrí a la puerta.
-Hola Lison,- saludó Felix- verás, quería comentarte que tu madre ya ha mandado el dinero del alquiler esta vez, así que no te preocupes.
Me dejó algo anonadada, porque mamá no me había dicho nada, y porque pensaba que sería otra persona…
-¡Genial!-exclamé.- Pues entonces hasta el mes que viene nada, ¿no?
-Así es.- me dijo con una amplia sonrisa.
Se dio media vuelta, y yo cerré la puerta. Escuché la puerta de Frank abrirse y llamar a Florent. Me quedé escuchando pero apenas pude escuchar lo que decían por el ruido de la lluvia.
-¿Sabes que espiar está mal?
Niní se había levantado del sofá, me miraba con las cejas arqueadas. Carraspeé y la miré inocentemente. “No…” le dije. Volví a la cocina a por la caja de cereales mientras sentía los ojos de mi prima clavándoseme en la espalda.
-¿Qué hora es?-me preguntó.
Miré el reloj de la cocina.
-Las once.
Se levantó del sofá y corrió hacia mi, asustándome por aquel comportamiento. Se sentó en la mesa y retiró la silla de al lado, invitándome. ¿Qué le pasaba? Me senté a su lado, casi con miedo. Ella tenía un extraño brillo en los ojos, por no hablar de la sonrisa que dibujaba en su rostro…
-¿A qué no sabes qué?-me preguntó ilusionada.
Yo no respondí, porque lógicamente, no lo sabía, pero tampoco sabía si quería saberlo…
-Ayer le besé.
-¿A quién?-pregunté tajante.
-¡A Laurent! ¿A quién va a ser?
Me contuve. Tuve que contener el no responderle de mala manera; más que nada, porque yo no tenía nada con Laurent, y lo habíamos dejado claro el día anterior, así que no tenía por qué estar molesta, pero… Sí que me molestaba. Intenté sonreír, pero creo que me salió una mueca rara por como empezó a reírse mi prima.
-¿No dices nada? ¡Encima que te lo quito de en medio para que intimes con Frank!
Comenzó a darme con el codo en el brazo y a sonreírme, pero yo no podía decir nada. Me entró un escalofrío por todo el cuerpo. Quería decirle algo, porque si no, iba a ser muy sospechoso que no me alegrara por ella…
-Pero, ¿él te besó?
Quizás no era la pregunta más indicada, pero fue lo único que salió de mi boca. Dejó de sonreír y se quedó pensativa.
-Pues… sí, me besó, pero…
-¿Pero?
-Nada, nada.
-¿Pero qué?-insistí.
Ella se levantó y me miró de nuevo con una sonrisa.
-Voy a preparar la maleta, que me dijo que iba a llevarme a la estación.
Se metió en la habitación. “Perfecto…” pensé- “Yo teniendo moralidad, y Laurent besándose con mi prima el día después de que tuviéramos aquella noche…Perfecto”. Quizás me daba coraje no ser ahora la única, pero, ¿por qué Niní se había pensado lo del beso? No le encontraba sentido…
Llamaron de nuevo a la puerta, y antes de que me diera tiempo a levantarme, Niní salió dispara de la habitación para abrir. “¡Es Laurent!”-me susurró emocionada antes de abrir la puerta. Yo no me molesté en levantarme.
-Ya estoy terminando-escuché decir a mi prima.
No quise levantar mi mirada de mis apuntes sobre la mesa. Se cerró.
-¿Adeline?
Levanté el rostro para encontrarme con los ojos de Laurent mirándome. Sonreí, como si no pasara nada.
-Hola Laurent, ¿Qué tal? ¿Bien?
Intenté parecer lo menos sarcástica que pude, pero, creo que no me salió bien.
-Pues… sí… ¿Estás bien?
-Claro.
Nos quedamos en silencio, haciéndolo cada vez más tenso. Volví a bajar mirar mis apuntes. Él tomó asiento en frente mía.
-Voy a llevar a tu prima…
-Dime algo que no sepa.-dije sin levantar la mirada.
-¿Se puede saber que te pasa?-me preguntó algo molesto.
-Nada, nada. Es que… estoy agobiada con el estudio…
-Ya, claro.
Miró hacia otro lado y comenzó a golpear la mesa con las yemas de sus dedos, ¿estaba nervioso?
No dijimos nada más. ¿Cómo esperaba que estuviese? No podía besar a mi prima y venir tan ancho, como si no hubiera pasado nada. No. Claro que no. Pero tampoco iba a discutírselo, realmente estaba en su derecho…
Me despedí de Niní y les abrí la puerta, desviándole la mirada a Laurent cuando pasó por mi lado. Cerré. Lo único que quería era poder desahogarme en ese momento… 

2 comentarios:

  1. O_O!!! en seriO!?! es un chaqueteroo!?!? uy uy uy......
    a ver qué pasa!!!

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  2. Joder... quee extraño.. :( pobreciita..
    ii una cosaa qee acee Frank en suu abitacion ?? danos pistas.. plisplis.. jaja
    mee aa gustadoo.. aver paa cuadno el siguienr ;)

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