11.12.10

Capitulo 4. Parte 1.

Había pasado poco más de una semana desde que Laurent me acompañó a casa. Lo había estado viendo en clase, pero todo era como en un principio, sin hablar, y además, con incomodidad cada vez que pasaba por su lado. Me hubiera encantado ir y hablarlo con él, pero lo veía tan alejado de mi que no sabía cómo plantarme y dirigirle una palabra, ni siquiera me atrevía a quedarme mirándolo más de cinco segundos seguidos, por si me miraba. De vuelta a casa nunca estaba en la parada del metro, siempre se iba a la biblioteca, como si evitara encontrarse conmigo en un lugar más pequeño; de alguna manera….me hacía daño. Frank parecía haber desaparecido. Cada día me había preguntado qué hubiera pasado si él no hubiera aparecido… ¿Debería agradecer que se le cayeran las llaves? ¿Hubiera seguido Laurent teniéndome de aquella manera? Cerré los ojos con fuerza, intentando como siempre alejar esos pensamientos de mi cabeza. “¡Concéntrate!”. Tenía frente a mí un ejercicio de estadística, con el cual llevaba toda la tarde, intentándolo una y otra vez, pero no encontraba el resultado por ninguna parte. “Podría llamar a Laurent, y pedirle que me ayudara… Claro que sí Adeline. Y Laurent, vendría corriendo cuando no te ha dedicado palabra en toda la semana de clase…” Escondí mi cabeza entre mis manos, me sentía realmente estúpida.

Lo que quedaba de tarde transcurrió como de costumbre; llamar a mamá, merendar embobándome con la vista desde el salón hacia el parque de atrás, y salir de casa al caer la noche para comprar algo de cena en el pequeño supermercado de dos calles atrás.
-¿Precocinado?
Me encontraba en la caja para pagar cuando escuché aquel pequeño comentario.
-A mi también me da pereza ponerme un viernes noche a preparar la cena…- dijo.
“Frank”. No me había parado a pensar que también sería difícil entablar una conversación con él, porque no me salía nada, como siempre. Me limité a sonreír como una tonta.
-¡Siguiente!-exclamó la cajera.
-Adeline, ¡tu turno…!
Reaccioné un poco tarde. Me había quedado completamente embobada, y ahora, con vergüenza.
-Perdone…-comencé a depositar la lasaña, algunas verduras y cómo no, pasta que había comprado.
Fank seguía tras de mí, esperando a su turno, claro, pero me intimidaba un poco, me era algo incomodo. No tenía sentido. Él me había empezado a hablar tan normal, y yo sin embargo estaba emparanoyándome con qué decirle. Tampoco es que hubiera hablado muchas veces con él…
Cogí mis bolsas y le miré para despedirme.
-Espera un momento, si vas para casa, vamos juntos.
Su sonrisa me convenció; aunque eso supusiera seguir pensando en qué decir.
-Verás, quería disculparme por haberos interrumpido la otra noche… Subí intentando no hacer ruido, y encima, ¡se me caen las llaves!- comenzó a reir.
Yo tragué saliva.
-No importa Frank… total, tampoco era nada importante hombre… pero sí que me asustaste…
-Has tardado poco en encontrarte a alguien en estos lares, ¿no?-Lo miré. Tenía dibujada una sonrisa dulce.
No sabía cómo interpretar la pregunta, pero decidí tomarla sin malas intensiones.
-Eh… No, no es… No es mi novio ni nada por el estilo… es solo un compañero de clase.
-Ah…-pareció sorprendido.
Cómo no. Nos había encontrado en una situación un tanto comprometedora, qué iba a pensar…
Llegamos a los apartamentos, subimos las escaleras y nos paramos en mi puerta. Nos miramos. No se escuchaba absolutamente nada. ¿Había que decir algo? Nos habíamos quedado los dos parados… Yo sentía cómo pesaba mi bolsa en la mano. Él miró su reloj.
-Apenas son las diez… Quién me diría a mí que un viernes noche me recogería tan temprano…-bromeó.
-¿Sueles hacer algo los viernes?
-Solía. Pero ahora la verdad es que no… ¿Tú?
-Suelo seguir con los problemas de estadística que no consigo resolver por la tarde… No hay nada mejor que hacer.-me encogí de hombros.
-Si quieres puedo ayudarte…
Si Frank hubiera sabido lo que me había imaginado con esa proposición, quizás se hubiera reído… o huido hacia su casa.
-Eh… Bueno… si se te da bien…-me puse nerviosa por mis simples pensamientos.
-Estoy en segundo curso del grado de Matemáticas, yo creo que… algo haré.-sonrió orgulloso.
Saqué mis llaves y abrí la puerta del 201. Menos mal que aquella mañana había recogido mi pequeño apartamento. Él se acercó a la mesa del salón donde estaban todos mis apuntes desperdigados, yo fui a ver el teléfono. Había un mensaje nuevo en el contestador. Pulsé el botón rojo y se escuchó en todo el salón:
“Adeline, soy Laurent, te he llamado, pero bueno, ya veo que no estas… Verás, quería decirte que me gustaría que nos viésemos, querría hablar contigo, no sé, sé que lo que pasó el otro día no estuvo nada bien… Dios… Adeline, espero tu llamada en este fin de semana… Un beso…”
Se me encogió el corazón. Me di la vuelta para ver a Frank, él me sonrió.
-¿Quieres que quedemos para esto otro día?-me preguntó.
-Lo siento Frank…-llegué a decir.
-No pasa nada Adeline, no me moveré en todo el fin de semana de casa, ¡puedes buscarme cuando quieras!
Se retiró de la mesa, se dirigió hacia mí y me dio un pequeño beso en la mejilla como despedida. Esperé a que cerrara la puerta para llamar a Laurent.

3 comentarios:

  1. Me han encantado los capitulos, pero sinceramente estoy desconcertada con los dos chicos! jajaja Laurent parece majo, pero Frank... tiene algo! Sigue pronto que quiero saber como sigue!
    1 beso! =)

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  2. restá genial espero el siguiente con mimpacienciaaaa!!

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  3. Gracias chicas! Me animais a seguir con esto! =)

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